Borjacademia

A la sombra del Jefe

José Miguel Gómez, ilustre profesional de la psiquiatría dominicana, hizo un estudio profundo y acucioso sobre la personalidad de Rafael Leónidas Trujillo Molina, recogido en un libro titulado: “Trujillo visto por un psiquiatra”.

En cuyo texto, específicamente en la página 196, dice: “Rafael Leónidas Trujillo y el Dr. Balaguer eran especies de Batman y Robín, que solamente el hombre invisible sabía de esa complementada relación, que Johnny Abbes olfateaba con sus experiencias y el instinto que tenía su oficio de matón, sabía visceralmente el hombre de pequeña estatura, silencioso y de pasos calculados llamado Joaquín Balaguer, no era de fiar, no hacía nada, ni desafiaba nada, pero Johnny Abbes tenía la certeza de que no le era incondicional a Trujillo. Jefe, le decía Johnny a Trujillo, ese hombre no me gusta. Trujillo le respondía: ¿Hay indicios? ¨No, Jefe. Es difícil de agarrar, no tiene vicios; no se sabe cuál es su debilidad, ni de qué cojea, pero no es de nosotros¨.”

Mario Vargas Llosa, en su conocida obra “La Fiesta del Chivo”, cuenta una conversación acalorada entre Trujillo y Balaguer: “Usted -dice Trujillo- tiene fama de ser un beato. […] Oí, incluso, que no se ha casado, ni tiene querida, ni bebe, ni hace negocios, porque hizo los votos secretos, que es un cura Laico.

Trujillo, continua implacable, diciendo: “Que yo sepa, no le gustan las mujeres, ni los muchachos; lleva una vida más casta que la de su vecino de la Máximo Gómez, el Nuncio. Abbes García no le ha descubierto una querida, una novia, una cana al aire. De tal manera que la cama no le interesa, tampoco el dinero. Apenas tiene ahorros; salvo la casita donde vive, carece de propiedades, de acciones, de inversiones, por lo menos aquí. No ha estado en intrigas y guerras feroces en que se desangran mis colaboradores, aunque todos intriguen contra usted. Yo tuve que imponerle los ministerios, las embajadas, la vicepresidencia y hasta la presidencia que ocupa. Si lo saco de aquí y lo mando a un puestecito perdido en Montecristi o Azua, se iría usted para allá, e igual de contento. Usted no bebe, no fuma, no come, no corre tras las faldas, ni el dinero, ni el poder. ¿Es usted así?, ¿O esa conducta es una estrategia con un designio secreto?”

A decir verdad, Trujillo, describió con exactitud la personalidad y la vida del Dr. Balaguer. Pero más que esas palabras, la mejor descripción la dan las actuaciones y obras de las personas que operan conforme a sus talentos y virtudes.

 

De los talentos y las virtudes

 

El designio secreto que preguntaba Trujillo no era secreto en modo alguno. Se apreciaba con tan solo verle caminar, escuchar su voz o apretar su mano. No era otra cosa que los talentos y las virtudes que adornaban la personalidad del Dr. Balaguer. Eso, de alguna manera, se traducía en un magnetismo que despierta el interés de la gente. Sin embargo, al mismo tiempo, puede generar incertidumbre, desconfianza y envidia en quienes adversan ese tipo de carácter. La mayoría de las veces porque se intuye desleal, engañoso o falaz.

En tal caso, nada más apartado de la realidad. Pues, Trujillo, fue el principal beneficiario de esos talentos y virtudes del Dr. Balaguer. No sólo en la parte política y de gobierno, sino, también, en la parte filosófica y humana en la que el pequeño hombre de Navarrete lograba influir.

Balaguer fue leal hasta el final en su servicio y relación con Trujillo. Lo demuestran sus legendarias palabras de panegírico en el funeral del perínclito varón de San Cristóbal.

Las pretensiones de dañar al Doctor la albergaron muchos colaboradores de Trujillo, como Johnny Abbes. Pero, nunca les fue posible por la prudencia, discreción y subordinación que mantuvo Balaguer frente a su jefe, incluso, posterior a haber caído abatido por el fuego de las ametralladoras. Eso se da, fundamentalmente, por el resentimiento de quienes carecen de esas cualidades y se sirven de la intriga y de la truculencia para perseguir sus ruines propósitos.

Después, en Memorias de un Cortesano de la “Era de Truijillo”, sobre esas personas el Dr. Balaguer, afirmó: “Hubo miles [..] que empezaron execrando mi nombre y terminaron exaltando hasta la hipérbole mi labor como Jefe de Estado en uno de los períodos más críticos de la historia política dominicana.”

El hecho de que el Dr. Balaguer haya alcanzado el solio presidencial de manera legítima y constitucional por medio de elecciones se debe, en gran medida, a su actuación en los treinta años de la dictadura y a su gestión como último presidente de Trujillo. Sin conspiraciones, deslealtades, ni bajezas a espaldas de su superior.

Precisamente, el Doctor José Miguel Gómez, menciona brevemente algunas virtudes que permitieron el éxito al Dr. Balaguer, dice: “Para muchos todo lo del Dr. Balaguer era calculado, era una estrategia; pienso que lo que más ayudó a Balaguer fueron los rasgos de su propia personalidad y su talento bien administrado. Además, su inteligencia y su manejo del silencio y la espera.”

El extinto líder, en sus memorias, escribió: “Uno de los secretos del éxito en la vida pública consiste en saber esperar. Quien se impacienta, acicateado por sus ambiciones legítimas o no, corre el riesgo de tropezar y se expone innecesariamente al fracaso. La paciencia y el buen tacto se hallan más ligados en política que en ninguna otra actividad de la vida”.

A eso se le agregaría ser leal y agradecido. Puesto que, si estudiamos a profundidad la relación Trujillo-Balaguer veremos la reciprocidad de su lealtad y gratitud, asimismo, su complementariedad, efectividad y éxito. Sin caer en celos, diatribas, argucias o animadversión. Cada uno en su sitio y cada uno con su sitio en la historia.

Las maledicencias del coronel Johnny Abbes García contra el Dr. Balaguer fueron en vano. Las mismas no encontraron terreno fértil en el Generalísimo. Luego de aquellas preguntas, Joaquín Balaguer, contestó al Jefe lo siguiente: “Desde que conocí a su excelencia, aquella mañana de abril 1930, mi único vicio ha sido servirle. Desde aquel momento supe que, sirviendo a Trujillo, servía a mi país. Eso ha enriquecido mi vida, más de lo que hubiera podido hacerlo una mujer, el dinero o el poder. Nunca tendré palabras para agradecer a su excelencia que me haya permitido trabajar a su lado”.

De ahí, entonces, vemos que el neo-maquiavelismo, manifiesto por Robert Greene en su libro Las 48 Leyes del Poder, en la primera ley, establece: “Nunca haga sombra a su jefe”. Esto, más que una advertencia aplicable a las habilidades y talentos de los subordinados supone un reto de confianza, seguridad y autoestima para el jefe (o líder) en sí mismo. Debido a que nada puede eclipsar a quien esté seguro de sí y de la nobleza de sus actuaciones.

Por el contrario, debe atender a quienes, sobre esa base, siembran cizaña a su alrededor, ya que el liderazgo, en la era moderna se trata de confianza, de inspiración, de ejemplo y consecuencias.

En fin, el breve recorrido que hemos hecho respecto de la relación jefe-subordinado con el caso Trujillo-Balaguer, concluye en que aquel designio secreto o el destino del Dr. Balaguer no fue otro que: la sabiduría.

Así pues, que, en honor al onomástico compartido con semejante leyenda, hago de quienes me leen la dedicatoria que me hiciera el Dr. José Miguel Gómez de su citado libro, dice: “Para Borja Medina, por la vida sabia y los caminos sabios. Afectos.”

 

¡Vaya faena!

Autores

3 comentarios en «A la sombra del Jefe»

  1. En la sombra del jefe son muchos los que hacen daño a la sombra del jefe.

    Me gustó mucho su escrito.

    En el escenario político actual, sobre todo, en el entorno de nuestro líder el Dr. Leonel Fernández, he percibido una gran cantidad de Johnny Abbes García, cuestión esta que me preocupa, pues estamos ante un líder natural que no merece estar bajo ese manto negro de doble cara.

    Pero volviendo a su escrito, lo veo como una forma de ilustrar a los jóvenes para que no caigan en las garras criminales de lo momentáneo. Balaguer supo esperar más allá de lo necesario. Soy de la idea de que hay que ir sembrando como lo hizo el Dr., hasta el momento que la historia nos haga su llamado, pero siempre atento a los verdugos.

    Ese escrito debería leerlo nuestro máximo líder, el Dr. Leonel Fernández.

    Siga así!!!